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Hidratación y bebidas en deportistas

La primera premisa que debe cumplir una bebida para deportistas es la de contener energía en forma de azúcares y electrolitos como el sodio

Para cubrir los requerimientos nutricionales de la mayoría de los deportistas suele ser suficiente una dieta equilibrada y una correcta hidratación. Sin embargo, y en función de las características fisiológicas de cada individuo, del tipo de actividad, de las condiciones ambientales y del período de entrenamiento y competición, puede ser de gran utilidad poner en práctica pautas dietéticas específicas. Estas indicaciones, entre las que se encuentra como una de las más importantes la hidratación, permitirán optimizar el rendimiento. En este contexto juegan un papel relevante la composición, la cantidad, los ingredientes y la temperatura de las bebidas indicadas para el deportista.

La industria alimentaria y los laboratorios especializados en nutrición deportiva se las ingenian para diseñar una enorme variedad de bebidas diseñadas y dirigidas en particular a los deportistas. La diferente composición de unas a otras marcas genera dudas entre los deportistas, que desconocen si beber una u otra repercutirá en su rendimiento deportivo o en su recuperación tras un gran esfuerzo.

La Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE) publicaba recientemente en la revista "Archivos de Medicina del Deporte" el Documento "Consenso sobre bebidas para el deportista. Composición y pautas de reposición de líquidos". Esta guía se entiende como la mejor herramienta para la industria a la hora de optimizar la composición de este tipo de bebidas. Para el deportista, es la garantía de que la bebida que toma es la más adecuada para compensar las pérdidas derivadas del esfuerzo realizado.

Deshidratación a raya

La incorrecta hidratación y el aporte insuficiente de hidratos de carbono son las dos causas más frecuentes de aparición de fatiga durante la práctica de ejercicio físico. Con el fin de optimizar el rendimiento deportivo, los atletas deberían ser conscientes de las pérdidas de agua e iones que se dan durante el entrenamiento y la competición. Dichas pérdidas, que son principalmente en forma de sudor, pueden llegar a ser de hasta tres litros por hora, dependiendo del tipo de ejercicio, de la intensidad, de la humedad y temperatura ambientales.

Cuando no se ingieren suficientes líquidos para reponer las pérdidas, tanto antes como durante la práctica deportiva, aparece una progresiva deshidratación. Esta falta de líquidos, además de disminuir el rendimiento físico, pone en compromiso la salud del individuo, con una mayor probabilidad de lesiones, e incluso supone un riesgo vital por un posible golpe de calor. Para evitar estas situaciones es muy importante que el deportista esté hidratado durante todo el día, esto es, antes, durante y después del esfuerzo físico.


¿Sólo agua?

Como es sabido, el sudor no está compuesto sólo por agua, sino que contiene electrolitos como el sodio, el potasio, el calcio o el cloruro, en distintas concentraciones según el grado de aclimatación del individuo. Por ello, resulta obvio que la primera premisa que debe cumplir la bebida para el deportista es la de contener electrolitos. De ellos, el más importante y el único que consumido durante el ejercicio proporciona beneficios es el sodio.

Este elemento mineral estimula la llegada de agua e hidratos de carbono al intestino, facilita su absorción y ayuda a mantener el volumen de líquido extracelular. Las concentraciones idóneas van de 460 mg/l a 1.150 mg/l, según el calor ambiental, la intensidad y la duración del ejercicio físico. Una vez finalizado el esfuerzo físico, cuando éste ha sido intenso sigue siendo recomendable no ingerir agua sola, sino con una cierta concentración de sodio, de entre 920 mg/l y 1.150 mg/l.

De los otros electrolitos mencionados, el potasio es el único del que se puede obtener un cierto beneficio al incluirlo en las bebidas de reposición tras el esfuerzo. Aunque las pérdidas de este electrolito durante el ejercicio son mucho menores que las de sodio, el potasio ayuda a la retención de agua, de manera que el organismo se rehidrata con más facilidad.

Los hidratos de carbono son, después de los electrolitos, los nutrientes que han demostrado mejorar el rendimiento del deportista cuando se incorpora en las bebidas de rehidratación durante el esfuerzo, en especial cuando éste es superior a una hora. Esto es debido a que el aporte exógeno de hidratos de carbono a través de la bebida contribuye al mantenimiento de la glucemia. La combinación de distintos azúcares como glucosa, sacarosa, fructosa y maltodextrinas en la misma bebida es la fórmula más idónea para ahorrar el glucógeno de las reservas del hígado y de los músculos. Así lo sostiene el Colegio Americano de Medicina del Deporte.

La densidad calórica idónea para la bebida del deportista varía desde 80 kcal por litro hasta las 350 kcal por litro durante la práctica deportiva y desde las 300 kcal hasta las 350 kcal por litro para después del entrenamiento o competición. Este amplio rango responde a las diferencias que otorgan los distintos deportes, las condiciones ambientales, las diferencias interindividuales, etc. Tres cuartas partes de estas calorías que aportan las bebidas, como mínimo, deberían ser proporcionadas por los carbohidratos.

Otros componentes habituales son susceptibles de ser incorporados en las bebidas para deportistas, como por ejemplo los antioxidantes, los aminoácidos ramificados o determinados tipos de grasas (omega 3). Aunque hay algún estudio que apunta a posibles beneficios de alguno de estos componentes, en la actualidad no existe suficiente evidencia ni consenso de sus potenciales beneficios. Es por ello que no se pueda generalizar la recomendación de incluir estos compuestos en las bebidas para deportistas.

PAUTAS DE HIDRATACIÓN

Además de las características relativas a la composición idónea de las bebidas para deportistas y su momento de consumo, el documento de consenso recoge también recomendaciones cualitativas básicas respecto a las pautas de hidratación antes, durante y después del esfuerzo físico. A continuación quedan plasmadas de manera resumida:

  • Beber durante las cuatro horas previas al ejercicio una cantidad aproximada de bebida de 5-7 ml/kg de peso. Por ejemplo, en un atleta de 70 kilos de peso serían 350 ml-490 ml. Si el ambiente es muy caluroso y húmedo es aconsejable beber durante la hora previa al inicio del ejercicio 500 ml de líquido más, en pequeños sorbos. Es conveniente que dicha bebida contenga sodio e hidratos de carbono si el entrenamiento o la competición dura más de una hora.

  • Cuando el deportista lleva 30 minutos de ejercicio es recomendable que empiece a compensar la pérdida de líquidos, imprescindible cuando se llega a la hora. La cantidad aproximada recomendada de bebida es de 6-8 ml/kg de peso/hora de ejercicio; por ejemplo, en un atleta de 70 kg serían 420 ml-560 ml/hora. Es recomendable beber unos 150-200 ml cada 15-20 minutos. La temperatura idónea para que la absorción y la palatabilidad sean adecuadas es de 15-21º C.

  • Se aconseja que la rehidratación se inicie justo al finalizar el ejercicio, con bebidas que contengan sodio e hidratos de carbono. La cantidad dependerá del líquido perdido, por lo que se recomienda ingerir un 150% de la pérdida de peso durante las 6 horas posteriores a la actividad.

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